jueves, 18 de abril de 2013
La Corporación rejuvenece
ALBA BLANCO (La Opinión) Más zonas verdes, reformar las canchas deportivas y cambiar el horario de las actividades extraescolares. Estas fueron algunas de las peticiones que los alumnos de 13 colegios de La Cuesta y Taco hicieron al alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, durante el pleno juvenil que tuvo lugar en la mañana de ayer.
miércoles, 17 de abril de 2013
Las fachadas de La Verdellada sufren derrumbes
Los vecinos se muestran precupados ante la caída de cascotes por tercera vez en este año
A. CRUZ / A. BLANCO (La Opinión)
El pasado lunes, la fachada de uno de los edificios de La Verdellada
sufrió desprendimientos en una de sus cornisas. Se trata del tercer caso
de derrumbe en los edificios de este barrio lagunero en el último año,
algo que ha incrementado la incipiente preocupación de los vecinos y los
responsables municipales. El retraso en la financiación estatal ha
paralizado las obras de rehabilitación de estas viviendas de promoción
pública cuyo deterioro exige que las reparaciones se lleven a cabo
cuanto antes.
Los bomberos acudieron el pasado lunes al lugar
para acceder con un camión adaptado hasta la quinta planta del bloque 6
de la segunda fase de la urbanización, donde se habían producido los
desprendimientos. Los efectivos retiraron de la fachada de este último
piso los restos de cascotes que estaban a punto de desplomarse y, por lo
tanto, ponían en peligro la seguridad de los transeúntes que pasaban
por la calle sobre la que habían caído los restos de cornisa.
El
Área de Rehabilitación Integral (ARI) de la zona, como se denominan los
trabajos de reconstrucción que se llevarán a cabo en este y otros tres
barrios de La Laguna, se encuentra ahora mismo en su tercera fase, cuya
financiación se ha visto obligada a adelantar el Ayuntamiento de La
Laguna para evitar su paralización, ante el retraso en las partidas
estatales.
El Ministerio de Vivienda aporta el 40% del
presupuesto para cada fase, que se completa con la aportación municipal,
la autonómica y la de los vecinos. Una vez finalizadas la primera y la
segunda la fase del proyecto, la cuarta y la quinta se han quedado fuera
de los Presupuestos Generales para este año, lo que retrasará aún más
la finalización de las obras. Precisamente el edificio que sufrió los
desprendimientos es uno de los que tiene prevista su rehabilitación con
la cuarta fase, ahora paralizada por los recortes estatales.
Jonathan
Domínguez, concejal de Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento de La
Laguna, explicó que "es evidente que la falta de presupuesto está
afectando en el retraso de los trabajos y el consecuente deterioro de
las viviendas. El Ayuntamiento está presionando para que el dinero del
Estado para la cuarta fase llegue en 2014, como se comprometió la
Subdelegación del Gobierno con el alcalde, y que sea este mismo año
cuando se firme el convenio de ejecución de la quinta, que estaría
terminada entre 2017 y 2018".
El edil afirmó que el ARI de La
Verdellada es un proyecto "pionero y ejemplar" en Canarias, que comenzó a
ejecutarse en 2006. El concejal destacó la necesidad de llevar a cabo
las reformas cuanto antes: "Son edificios de más de 40 años de
antigüedad que tan solo han sido rehabilitados en una ocasión antes del
ARI", indicó.
Domínguez destacó que "el 60% de los vecinos son
pensionistas y parados con bajos recursos que aún así han hecho el
esfuerzo de aportar 700 euros por vivienda para financiar las obras". El
ARI de La Verdellada contempla, entre otros proyectos, la
rehabilitación de las fachadas y la implantación de ascensores y salidas
de emergencia en los edificios.
El presidente de la Asociación
de Vecinos Los Verdeños, Moisés Afonso, comentó que" las obras son
vitales para el barrio, por lo que si no hay respuesta en breve por
parte del Ministerio, habrá que volver a movilizarse".
martes, 16 de abril de 2013
´Hoy Canarias se viste de gitana´
El Espacio Cultural Aguere sirve de escenario a la gala del Día del Pueblo Calé
ALBA BLANCO (La Opinión)
"Hoy Canarias se viste de gitana", repetía ayer orgulloso el presidente
de la comunidad calé en Tenerife, José Heredia. El Espacio Cultural
Aguere de La Laguna acogió el acto más multitudinario y relevante del
Archipiélago para celebrar el Día del Pueblo Gitano. Más de un centenar
de miembros de esta etnia procedentes de toda la Isla asistieron a una
gala promovida por la Asociación de Mujeres Gitanas Romí Camela
Naquerar, en la que el colectivo hizo entrega como cada año de sus
habituales premios en reconocimiento a las personalidades e
instituciones que luchan en su labor diaria por la promoción del pueblo
gitano.
"Nos ha costado mucho organizar esta fiesta, pero el
Ayuntamiento lagunero nos ha ayudado mucho y nos sentimos muy
contentos", explicó Josefa Santiago, presidenta de la asociación, para
añadir que "esperamos poder repetirla muchos años".
Diego
Fernández, director de la Fundación Instituto de Cultura Gitana, fue uno
de los premiados. "Ser mujer y gitana supone ser doblemente
discriminada por la sociedad", afirmó Fernández. Según el presidente,
"debemos luchar todos en pro del feminismo gitano, porque en las mujeres
está el futuro del pueblo calé".
Asimismo, fueron galardonados
con los premios Romí Elena Máñez, directora general del Instituto
Canario de Igualdad; Estefanía Castro, directora de Juventud; la
periodista Puchi Méndez y los concejales del Ayuntamiento de La Laguna
María José Castañeda y Juan Miguel Mena, entre otros. La primera, en
calidad de edil de Cultura, afirmó sentirse "orgullosa" de poder
colaborar en la celebración del acto y se comprometió a "seguir luchando
por la igualdad e integración del pueblo gitano".
Además, la
compañía de la bailaora Triana Cortés deleitó a los asistentes con su
espectáculo de flamenco Las caras de la esencia. Por último, el
fotógrafo Miguel Heredia inauguró su exposición de retratos de mujeres
gitanas Gipsy Woman, que, para el artista, "se merecen este
reconocimiento por saber transmitir, cuidar y guardar los valores de
nuestra cultura de unas generaciones a otras".
lunes, 15 de abril de 2013
El refugio de los mochileros
Lagarto Hostel, en Valle de Guerra, ofrece alojamiento a los aventureros y actividades como excursiones en kayak y barranquismo
ALBA BLANCO (La Opinión) En un tranquilo paraje de la localidad lagunera de Valle de Guerra,
junto a La Barranquera y apartado del bullicio de la capital y de las
zonas más turísticas, se reúnen cada día visitantes de todos los países
del mundo que, cargados con sus mochilas, escogen uno de los rincones
más apartados del municipio para tomar fuerzas en sus días de recorrido
por la Isla.
Lagarto Backpackers Hostel no es el típico albergue
juvenil de cuantos se encuentran repartidos por todo el mundo. Se trata
de un centro de actividades que ofrece a sus clientes excursiones y
deportes al aire libre en cuyo precio se incluye el alojamiento. De
hecho, en este hostal uno no puede pagar solo por quedarse a dormir.
Lo
puso en marcha en junio de 2012 un italiano, Vitto Castoldi, a
propuesta de un amigo. "Llevábamos tres años en España y nos dimos
cuenta de que en Tenerife no existían servicios de este tipo, tan
comunes en Europa", explica el responsable, "así que como con la crisis
buscábamos poner en marcha un negocio para ganarnos la vida".
"Alquilamos este chalé y creamos el único centro de actividades de este
tipo que hay en todo el norte de la Isla", matiza.
En Lagarto
Backpackers todo es compartido por los usuarios, desde el DVD o el
equipo de música, ubicados en el salón central, como la librería,
compuesta por donaciones de los distintos clientes y en la que el único
requisito para adquirir un ejemplar es dejar otro propio.
Para el
alojamiento, el hostal dispone tres habitaciones: dos compartidas, de
siete y cinco camas respectivamente, y tres cuartos privados para dos o
tres personas.
A pesar de que los jóvenes pasan poco tiempo en el
albergue, acaban conviertiéndose en una pequeña familia, pues la
convivencia es continua, no solo en las actividades organizadas. "Los
desayunos y las cenas son compartidos", explica Castoldi. "Quedamos
todos en la cocina y preparamos juntos la comida, empleados incluidos.
Por eso, al final se convierten más en amigos que en clientes", asegura
el dueño de Lagarto Hostel.
Los usuarios pasan prácticamente todo el
día fuera de este centro de mochileros, pues cada jornada salen a
realizar una de las diferentes actividades previstas por la
organización, entre las que se encuentran el kayak –una de las más
vendidas–, surf –en la escuela de Bajamar–, masajes, buceo,
barranquismo, senderismo por Anaga y el Teide, y parapente.
Además,
el hostal vende comida para los clientes y complementos elaborados por
una vecina del pueblo, como carteras, pendientes o pulseras. Según Vitto
Castoldi, "apostamos por el desarrollo local y por eso también solemos
poner música de grupos tinerfeños que no suelen escucharse para ayudar a
su difusión".
El perfil medio de cliente de este centro de
actividades lo forman jóvenes de unos 25 años de todas las
nacionalidades. "La mayoría son europeos, pero hemos tenido visitantes
de Argelia e incluso China", explica el dueño, para añadir que "también
viene gente de La Península y de Santa Cruz que buscan desconectar".
Los
usuarios suelen quedarse como mínimo un día y máximo dos meses y el 60%
viene solo, de ahí que a muchos de ellos Lagarto Backpackers les sirva
para hacer amigos con los que recorrer la Isla. El precio de las
actividades oscila entre los 25 y los 100 euros, que se suman a los 15
que cuesta el desayuno con alojamiento. Para las cenas, si los clientes
no disponen de su propia comida, los empleados se la preparan por cinco
euros. "Les enseño a hacer pizzas y la auténtica salsa carbonara",
indica el italiano.
Además, Lagarto Hostel cuenta con tres
voluntarios que, a cambio de alojamiento y comida, se encargan de hacer
de este paraje el lugar ideal para los aventureros.
miércoles, 10 de abril de 2013
El geógrafo José María Semedo da una charla en el Museo del Hombre
El responsable de investigación de la Universidad de Cabo Verde repasa la evolución del paisaje en la isla de Santiago
La Opinión El
Museo de la Naturaleza y el Hombre acoge mañana, a partir de las 19:00
horas, la conferencia La evolución del paisaje en la isla de Santiago
(Cabo Verde): una visión a través de testimonios históricos de viajeros,
a cargo del responsable de investigación en Geografía del Departamento
de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Cabo Verde, José María
Semedo.
Esta actividad se enmarca en el proyecto Plinio XXI, de
Museos de Tenerife, que persigue la difusión de la historia natural de
la Macaronesia y cuenta con un presupuesto de 193.800 euros,
cofinanciados en un 85% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional
(Feder).
Este proyecto, en el que Museos de Tenerife actúa como
jefe de fila y la Universidad de Cabo Verde (UCV) como socio, pretende
la integración de los contenidos dispersos, actuales y potenciales
vinculados principalmente a la historia natural de los archipiélagos de
Canarias, Cabo Verde, Azores, Madeira y Salvajes, utilizando para ello
herramientas de la sociedad de la información.
Esta recopilación
de contenidos tiene una doble vertiente. Por un lado, el proyecto
persigue la creación de una plataforma digital que permitirá la custodia
y el acceso universal a un único espacio virtual que, a través de
internet, se convierta en el portal de consulta de referencia sobre el
patrimonio natural de la Macaronesia. Por otro lado, se fomentará la
recopilación, custodia y puesta en uso de libros y documentos relativos a
la historia natural de la Macaronesia mediante la potenciación de
bibliotecas y centros de documentación como referentes de dicha
temática.
En esta primera etapa, el trabajo se centra en Cabo
Verde y Canarias, para, posteriormente, incorporar los contenidos sobre
los archipiélagos atlánticos portugueses.
lunes, 8 de abril de 2013
De la venta ambulante a mejor zapato del país
Los creadores de Pisaverde, la firma lagunera que ha logrado el Premio Nacional de Artesanía, empezaron a vender sus diseños en la calle
ALBA BLANCO (La Opinión)
El talento no se hace, se nace. De ahí que muchas veces no precise
escuela ni profesor. Tan solo vocación y el reconocimiento popular, los
dos ingredientes que han llevado a los propietarios de la firma lagunera
de calzado Pisaverde a alzarse con el Premio Nacional de Artesanía
2013, que recogieron el jueves en Madrid de manos del ministro canario
de Industria, José Manuel Soria.
Plácido Alonso, uno de sus dos
socios, comenzó a tratar el cuero fabricando pulseras, monederos y otros
complementos en los puestos ambulantes que suelen colocarse en uno de
los márgenes de la Avenida Trinidad. Arrastró a este hobby a su pareja,
Laura Quintero, a quien sus estudios de Biología Marina le ayudaron a
imprimir en el producto su sello de sostenibilidad. Quintero aprendió a
coser para regentar después junto con su marido su primer taller en La
Victoria, donde reparaban el calzado a los vecinos del pueblo.
Según
la artesana, "era un trabajo un tanto inestable y decidimos entonces
profesionalizarnos, buscar una salida a nuestro futuro a través de un
negocio propio que apostara por un producto confeccionado aquí para
ayudar al desarrollo local, que es lo que hace falta para salir de la
crisis". Pisaverde se inauguró entonces en 1999, en La Laguna y Las
Palmas de Gran Canaria, y abrieron otra tienda en Londres en 2011. Tras
15 años de trabajo conjunto, cuyos resultados se exportan al extranjero,
el Ministerio de Industria ha considerado que su producto manufacturado
es actualmente el mejor de España.
La marca de calzado resultó
vencedora entre 84 firmas, después de haber quedado finalista en la
edición de los premios de 2010. Para su exposición ante el jurado, la
pareja optó por presentar sus modelos en forma de menú degustación, con
los distintos modelos de zapatos colocados sobre un plato, como si de
una delicatessen se tratara, algo que sin duda cautivó al jurado, junto
con la creatividad en el diseño y la calidad de la técnica.
La
firma Pisaverde se dedica a la confección de zapatos, bolsos y
marroquinería. Todos sus productos están elaborados con pieles derivadas
del consumo humano en alimentación y adaptados a las necesidades del
pie. En su fábrica de El Sauzal, la pareja y tres empleados más diseñan
los modelos y los elaboran de forma artesanal, cuidando especialmente
los acabados.
Sus zapatos se caracterizan por ser muy coloridos,
pues están fabricados a base de piezas de cuero superpuestas de
diferentes estampados. De los 4.500 pares que sacan anualmente al
mercado, en toda la tienda no hay dos iguales, de ahí que la
exclusividad y el diseño personalizado sean otro de los puntos fuertes
de Pisaverde.
A pesar de que la firma dispone de modelos para
hombres, las mujeres son su principal clientela por la viveza de los
tonos en los que están confeccionados. En esta tienda de la calle Núñez
de la Peña pueden encontrarse desde botas hasta sandalias de tacón,
pasando por unos tenis de lo más original, por un precio que oscila
entre los 60 y los 200 euros. Además, la marca vende por encargo calzado
de fantasía, de drag queen o payaso, por ejemplo, siempre por encargo.
"Nuestra mayor inversión está en serigrafiar el cuero para lograr miles
de estampados diferentes, ya que nosotros no somos curtidores", indica
Quintero.
"Además de ser comercial, cuidamos al detalle todo lo
asociado con el producto, como su presentación o la exposición en la
tienda", subraya la artesana, que asegura sentirse "contentísima" con el
premio. Un galardón que preside desde ayer con orgullo el escaparate de
esta tienda lagunera.
La guardería de los artistas
Una academia del casco enseña a hacer manualidades con arcillas de colores
ALBA BLANCO (La Opinión) Un dragón, broches, pendientes, capuchinos de Semana Santa, bolas de Navidad o incluso una pamela para la popular fiesta de Tejina decorada con los motivos típicos de este pueblo lagunero. Cualquier cosa puede fabricarse con las manos gracias a Jumping Clay, una academia de manualidades ubicada en el casco de La Laguna en la que mayores y sobre todo niños aprenden a modelar plastilinas de colores.
Jumping Clay,
que significa arcilla que bota, es el nombre del material que se utiliza
en este taller para dar rienda suelta a la creatividad. Creado en 1993
en Corea, Jumping Clay motivó el nacimiento de una franquicia que llegó a
La Laguna hace cuatro meses de la mano de David Sánchez, un antiguo
peluquero con más de 30 años de experiencia que, cansado de su
profesión, viajó a Madrid en busca de ideas para su nuevo negocio y
descubrió esta cadena que existe también en la capital chicharrera desde
hace dos años. "Nada más descubrirlo lo tuve claro, porque me llamó
mucho la atención el colorido, que se trata de un trabajo manual y que
fomenta la creatividad", explicó Sánchez.
Desde entonces, esta
academia ubicada en la calle San Agustín imparte cursos a diario con
tres monitores y un máximo de diez niños de entre cuatro y 12 años. Las
clases duran una hora y tienen un coste de 28 euros para el bono mensual
de una clase por semana. Además se dan talleres monográficos los
viernes, sábados y domingos por un precio de ocho euros la hora y clases
extraescolares en colegios y centros educativos.
Esta arcilla de
plástico tiene la particularidad de estar hecha a base de agua, de
manera que no es tóxica, se seca al aire, no mancha, es suave al tacto,
no se cuartea y bota. Jumping Clay se fabrica en ocho colores, que los
niños aprenden a mezclar durante las clases para obtener el resto de los
tonos. Además, los alumnos descubren cómo manipular esta especie de
plastilina para conseguir unas figuras básicas que les permiten
construir posteriormente cualquier objeto. Según Sánchez, "lo mejor es
que los niños se llevan a casa sus propias figuras y las pueden
conservar para siempre porque no se deterioran".
El secreto de
Jumping Clay está, no solo en la facilidad que ofrece el material para
ser manipulado y lo llamativos que resultan sus colores, sino en que
tiene efectos terapéuticos, ya que promueve la relajación, la
creatividad, la concentración, la autoestima y el gusto por el arte
tanto en mayores como en pequeños, ya que los talleres también son aptos
para adultos.
"Nuestro próximo objetivo es hacer clases
especializadas para niños de dos años, para que puedan desarrollar la
psicomotricidad", explica el propietario de la academia y añade que
"hemos organizado cursos familiares para madres con sus hijos que han
sido un éxito, como el del Día de la Mujer Trabajadora, en el que
tuvieron que hacer broches con sus propias caras".
Jumping Clay no
es solo una academia. Muchas veces sirve como una pequeña guardería en
la que los padres dejan a sus hijos para que aprendan y pasen un buen
rato mientras ellos están ocupados. De hecho, en Semana Santa, cuando
los colegios permanecieron cerrados en días laborables, la franquicia
ofertó cursos extra para los padres que no podían hacerse cargo de los
niños. "Construyen lo que les proponemos y mientras, les ponemos
películas, bailamos, cantamos o les enseñamos cosas sobre el tema que
estemos tratando", indica el dueño.
Una vez que los niños han
recibido de dos a tres clases, suelen comprar la arcilla –que cuesta
2,30 euros por 50 gramos– para fabricar sus creaciones en casa. También
se venden paquetes con varios colores y un manual de instrucciones para
construir una figura determinada. "La mayoría de los alumnos repiten y
acaban haciendo objetos maravillosos que se inventan ellos solos",
concluye Sánchez.
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